Así es, por increible que les parezca, a veces me canso de discutir, de hecho, durante los últimos he evitado grandes cantidades de discusiones, de todo tipo, desde compañeros, amigos, e inclusive con Rebe.
Me he cansado, posiblemente mucho tiene que ver mi formación, la institución que me formó como abogado me enseño a ARGUMENTAR, la mentalidad de mis profesores era "aquel que no discute con argumentos validos, no está a nuestra altura", bien o mal, se convirtió en la mentalidad de muchos de nosotros.
La argumentación es FUNDAMENTAL en nuestra profesión y resulta dificil dejar esas ideas en el traje, cuando nos quitamos la camisa y corbata. Llega el turno de culpar, nuevamente, a nuestra educación básica y los principios familiares, en las casas se sigue aplicando el "POR QUE YO LO DIGO", basado en la posición que tienen como padres si es contra los hijos, entre las parejas parece ser que se resuelven a favor de quienes gritan o manotean más fuerte (creanme, lo viví), entre amigos y compañeros se pretende ganar por quien puede hablar durante más tiempo.
Existen tres casos en los que he aplicado mi forma de pensar, uno de ellos fue durante el divorcio con Angélica, el otro con Rebe y finalmente con Veruza.
Durante la junta de conciliación, Angélica "argumentaba" los derechos sobre su hija y otras tantas cosas más, mientras escuchaba callado, atento y con una total inexpresión en mi rostro, pensaba, creaba y ordenaba los argumentos en contra de lo que decía, al final, cuando me dieron la palabra, lo único que dije fue "Su Señoria, para llegar a un acuerdo se necesita la voluntad de dos..." (con una casi imperceptible sonrisa en mi rostro), ella ya no estaba a mi nivel, sus argumentos eran pobres y por lo tanto también su mentalidad, no iba a gastar palabras con alguien incapaz de presentar argumentos basados en razón y por lo tanto imposible de razonar con ella. Fui duramente criticado por Rebe cuando se enteró, pues esperaba que actuara de una forma mas agresiva (juridicamente hablando), al final demostre con resultados que mi forma de actuar fue la correcta.
La segunda fue respecto al tipo de educación que va a recibir nuestra hija (pública o privada), los argumentos de Rebe eran pobres, lo que terminó de molestarme es que quería aplicar la de "se gana por quien grita y manotea más", el resultado, me di la media vuelta, empaque algunas cosas y me fui un tiempo a Toluca, y creanme, era capaz de no volver (estuve como tres semanas en Toluca), y volví no para que se hiciera mi voluntad, sino para que discutieramos LO QUE ES MEJOR PARA NUESTRA HIJA, y para ello se necesitaban argumentos razonables.
La tercera fue con la propia Veruza.
Destesto a los niños, no los soporto, así que ya se imaginaran lo desagradable que es para mi que Veruza haga sus berrinches de niña malcriada (debe aceptarlo Rebe, es una niña malcriada a veces), recuerdo que en esa ocasión pensé que iba a ser poco fructifero razonar con Veruza, a final de cuentas es una niña, así que pensé que iba a dar mas frutos lo básico: LOS SENTIMIENTOS, cuando estos son muy fuertes es imposible ocultarlo, por lo tanto lo liberé, liberé todo el enfado, las nauseas, el desagrado que me estaba provocando todo el teatro de mi hija, todo eso en uma simple mirada, el efecto que deseaba fue dado, mi hija dejó de hacer berrinche, su ojos profundamente asustados comenzaron a llorar, estos se volvieron a posar sobre mi, para comprobar si su llanto producía el efecto que ella deseaba, pero no fue así, lo que encontró fue una mirada aun más severa, porque detesto el llanto, en unos instantes detuvo su llanto, no sabía que decirme o hacer, su madre se acerco a ella y se la llevó fuera de la habitación, desconozco que hayan hablado, los siguientes días ella no se me acercaba, me percataba de que no sabía como hacerlo, no soy un monstruo, no con ellas, así que el paso lo di yo, hablé lo más claro que pude y quedamos en buenos terminos, es raro que haga berrinches y tenemos un excelente relación.
Si en éste tipo de asuntos puedo actuar de esa manera, me resulta mucho más facil hacerlo con los demás, posiblemente el único caso es con los clientes, con quienes me tengo que llenar de paciencia para explicarles que la forma en que quieren llevar sus asuntos, NO SON LOS MÁS ADECUADOS PARA ELLOS.
Creo que con esto entenderán el porque a veces no formo parte de las discusiones o comentarios que hacer respecto a lo que escribo, en primera porque las formas en que suelen hacerlo no me afectan, segundo, no pienso rebajarme a discutir a esos niveles.
Me he cansado, posiblemente mucho tiene que ver mi formación, la institución que me formó como abogado me enseño a ARGUMENTAR, la mentalidad de mis profesores era "aquel que no discute con argumentos validos, no está a nuestra altura", bien o mal, se convirtió en la mentalidad de muchos de nosotros.
La argumentación es FUNDAMENTAL en nuestra profesión y resulta dificil dejar esas ideas en el traje, cuando nos quitamos la camisa y corbata. Llega el turno de culpar, nuevamente, a nuestra educación básica y los principios familiares, en las casas se sigue aplicando el "POR QUE YO LO DIGO", basado en la posición que tienen como padres si es contra los hijos, entre las parejas parece ser que se resuelven a favor de quienes gritan o manotean más fuerte (creanme, lo viví), entre amigos y compañeros se pretende ganar por quien puede hablar durante más tiempo.
Existen tres casos en los que he aplicado mi forma de pensar, uno de ellos fue durante el divorcio con Angélica, el otro con Rebe y finalmente con Veruza.
Durante la junta de conciliación, Angélica "argumentaba" los derechos sobre su hija y otras tantas cosas más, mientras escuchaba callado, atento y con una total inexpresión en mi rostro, pensaba, creaba y ordenaba los argumentos en contra de lo que decía, al final, cuando me dieron la palabra, lo único que dije fue "Su Señoria, para llegar a un acuerdo se necesita la voluntad de dos..." (con una casi imperceptible sonrisa en mi rostro), ella ya no estaba a mi nivel, sus argumentos eran pobres y por lo tanto también su mentalidad, no iba a gastar palabras con alguien incapaz de presentar argumentos basados en razón y por lo tanto imposible de razonar con ella. Fui duramente criticado por Rebe cuando se enteró, pues esperaba que actuara de una forma mas agresiva (juridicamente hablando), al final demostre con resultados que mi forma de actuar fue la correcta.
La segunda fue respecto al tipo de educación que va a recibir nuestra hija (pública o privada), los argumentos de Rebe eran pobres, lo que terminó de molestarme es que quería aplicar la de "se gana por quien grita y manotea más", el resultado, me di la media vuelta, empaque algunas cosas y me fui un tiempo a Toluca, y creanme, era capaz de no volver (estuve como tres semanas en Toluca), y volví no para que se hiciera mi voluntad, sino para que discutieramos LO QUE ES MEJOR PARA NUESTRA HIJA, y para ello se necesitaban argumentos razonables.
La tercera fue con la propia Veruza.
Destesto a los niños, no los soporto, así que ya se imaginaran lo desagradable que es para mi que Veruza haga sus berrinches de niña malcriada (debe aceptarlo Rebe, es una niña malcriada a veces), recuerdo que en esa ocasión pensé que iba a ser poco fructifero razonar con Veruza, a final de cuentas es una niña, así que pensé que iba a dar mas frutos lo básico: LOS SENTIMIENTOS, cuando estos son muy fuertes es imposible ocultarlo, por lo tanto lo liberé, liberé todo el enfado, las nauseas, el desagrado que me estaba provocando todo el teatro de mi hija, todo eso en uma simple mirada, el efecto que deseaba fue dado, mi hija dejó de hacer berrinche, su ojos profundamente asustados comenzaron a llorar, estos se volvieron a posar sobre mi, para comprobar si su llanto producía el efecto que ella deseaba, pero no fue así, lo que encontró fue una mirada aun más severa, porque detesto el llanto, en unos instantes detuvo su llanto, no sabía que decirme o hacer, su madre se acerco a ella y se la llevó fuera de la habitación, desconozco que hayan hablado, los siguientes días ella no se me acercaba, me percataba de que no sabía como hacerlo, no soy un monstruo, no con ellas, así que el paso lo di yo, hablé lo más claro que pude y quedamos en buenos terminos, es raro que haga berrinches y tenemos un excelente relación.
Si en éste tipo de asuntos puedo actuar de esa manera, me resulta mucho más facil hacerlo con los demás, posiblemente el único caso es con los clientes, con quienes me tengo que llenar de paciencia para explicarles que la forma en que quieren llevar sus asuntos, NO SON LOS MÁS ADECUADOS PARA ELLOS.
Creo que con esto entenderán el porque a veces no formo parte de las discusiones o comentarios que hacer respecto a lo que escribo, en primera porque las formas en que suelen hacerlo no me afectan, segundo, no pienso rebajarme a discutir a esos niveles.
1 comentarios:
en buen plan, así como eres me da la idea de que hasta para decidir a donde van a comer te tiene que argumentar en tiempo y forma jeje.
genio y figura....
SALUDOS
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