
El día de ayer sucedió algo ya bastante común en la Ciudad de México (según me comentaban las trabajadoras del CAPEA), una madre abandonó a sus tres hijos en un parque, según parece ser por cuestiones meracmente económicas, se preguntaran ¿y tú que estabas haciendo por esos lugares?, bueno, ya saben como es la vida de los abogados jeje.
Me tocó ver cuando atendían a estos niños, pobres, aun sin entender que su madre los había abandonado, insistentemente preguntaban por ella, las trabajadoras OBVIAMENTE no les iban a decir que los había dejado como tenis viejos, en ese momento me pregunté "¿como les va a afectar esto en sus vidas?", son muy poequeños para entender lo que están viviendo, pero eventualmente crecerán y tendrán que vivir con saber que, la persona que se supone debía protegerlos, los abandonó como perros callejeros.
Pensé en mi hija y me enfadé demasiado con las personas que realizan esos actos, ellos confian en nosotros, somos su mundo entero, el fallar no debería ser una opción para nosotros.
Al llegar a casa en la noche, mi pequeña me recibió con el mismo gusto de todos los días, me abrazó y por primera vez la abracé con la misma efusividad, la miré y me di cuenta de que no la abandonaría (no por lo menos si cumple con lo que se espera de ella), como padre tengo el deber de cuidarla, eso lo sabía cuando nació, en automático, pero ahora me doy cuenta de que hay una gran diferencia entre "deber" hacerlo y "querer" hacerlo, a final de cuentas la cargué cuando la podía levantar con una mano, ahora camina, habla y hace cosas que, de otra persona creería que son normales, pero con ella son GRANDIOSAS, resultó ser tan "fregativa" como sus padres, sabe que me incomoda que repita una y otra vez la palabra "papá", pero durante el día hay carias ocasiones que creo escucharlo.
Acabo de llegar a la casa y le compré los zapatos que le habían gustado, para mucho puede que no sea un gran regalo, pero nunca había llegado a la casa con un presente para ella, no por lo menos en un día "normal".
Antes de que se me lancen a la yugular, es cierto que la hija de Angélica es mi hija y que no la veo, pero no es el mismo caso, ella no me conoce, su madre señala que no me necesita (de hecho le quieren hacer creer que su nueva pareja es su padre), por mi está bien, me hacen un favor, no me gustan los niños, la conexión que tengo con Veruza es especial, debido en gran parte al esfuerzo realizado por Rebe, Veruza está educada bajo nuestra filosofia, con nuestras reglas y formas, por lo tanto es NUESTRA HIJA, la otra niña es una extraña, educada a las formas de su madre, de sus abuelos y del nuevo galán.
Primer gran diferencia en nuestra forma de educar a los hijos, mientros ellos le mienten, yo no le oculto nada a Veruza, lo entienda o no (aunque trato de explicarle las cosas de una manera que las entienda).
Ahora entiendo a Rebe, siento que todo mi dinero y mi tiempo les pertenecen, ahora entiendo porque Rebe se enojaba cuando mencionaba la idea de ver a la otra niña, ahora entiendo la reacción violenta de ella cuando Angélica quería quitarle lo que a Veruza le pertenece, creo que inevitablemente me estoy conviertiendo en todo un papá jeje.
Me tocó ver cuando atendían a estos niños, pobres, aun sin entender que su madre los había abandonado, insistentemente preguntaban por ella, las trabajadoras OBVIAMENTE no les iban a decir que los había dejado como tenis viejos, en ese momento me pregunté "¿como les va a afectar esto en sus vidas?", son muy poequeños para entender lo que están viviendo, pero eventualmente crecerán y tendrán que vivir con saber que, la persona que se supone debía protegerlos, los abandonó como perros callejeros.
Pensé en mi hija y me enfadé demasiado con las personas que realizan esos actos, ellos confian en nosotros, somos su mundo entero, el fallar no debería ser una opción para nosotros.
Al llegar a casa en la noche, mi pequeña me recibió con el mismo gusto de todos los días, me abrazó y por primera vez la abracé con la misma efusividad, la miré y me di cuenta de que no la abandonaría (no por lo menos si cumple con lo que se espera de ella), como padre tengo el deber de cuidarla, eso lo sabía cuando nació, en automático, pero ahora me doy cuenta de que hay una gran diferencia entre "deber" hacerlo y "querer" hacerlo, a final de cuentas la cargué cuando la podía levantar con una mano, ahora camina, habla y hace cosas que, de otra persona creería que son normales, pero con ella son GRANDIOSAS, resultó ser tan "fregativa" como sus padres, sabe que me incomoda que repita una y otra vez la palabra "papá", pero durante el día hay carias ocasiones que creo escucharlo.
Acabo de llegar a la casa y le compré los zapatos que le habían gustado, para mucho puede que no sea un gran regalo, pero nunca había llegado a la casa con un presente para ella, no por lo menos en un día "normal".
Antes de que se me lancen a la yugular, es cierto que la hija de Angélica es mi hija y que no la veo, pero no es el mismo caso, ella no me conoce, su madre señala que no me necesita (de hecho le quieren hacer creer que su nueva pareja es su padre), por mi está bien, me hacen un favor, no me gustan los niños, la conexión que tengo con Veruza es especial, debido en gran parte al esfuerzo realizado por Rebe, Veruza está educada bajo nuestra filosofia, con nuestras reglas y formas, por lo tanto es NUESTRA HIJA, la otra niña es una extraña, educada a las formas de su madre, de sus abuelos y del nuevo galán.
Primer gran diferencia en nuestra forma de educar a los hijos, mientros ellos le mienten, yo no le oculto nada a Veruza, lo entienda o no (aunque trato de explicarle las cosas de una manera que las entienda).
Ahora entiendo a Rebe, siento que todo mi dinero y mi tiempo les pertenecen, ahora entiendo porque Rebe se enojaba cuando mencionaba la idea de ver a la otra niña, ahora entiendo la reacción violenta de ella cuando Angélica quería quitarle lo que a Veruza le pertenece, creo que inevitablemente me estoy conviertiendo en todo un papá jeje.
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