
HOY NO ES UN BUEN DÍA PARA SER PADRE.
Llegó el día prometido y la hija de Rebe y mía ha partido a la escuela por primera vez (Preescolar). Estas últimas dos semanas su madre y yo hemos intentado prepararla para lo que se va a anefrentar, pero nunca es suficiente, sólo los dioses saben como serán sus días de ahora en adelante, es ahí en donde parte nuestra melancolía, nuestros días de escuela han terminado, sé que aún sigue la Maestría, pero ya no será lo mismo.
Hoy por la mañana los tres nos levantamos más temprano de lo que acostubrado (y que será así durante muchos años más), nos arreglamos, mi hija estrenado su uniforme (emocionada como todo niño), mi esposa su traje sastre y yo mi traje para irme al trabajo, nos subimos a la camioneta y fuimos a dejar a Veruza a la escuela, de hecho hasta su salón (jaja). Nosotros éramos quienes no queríamos soltarle sus manitas, pero en cuanto su maestra le señaló su lugar, ella se soltó y corrió a sentarse y a sacar sus cosas para empezar con las clases, mi esposa y yo sonreímos, pues su reacción era una consecuencia de lo que hemos tratado de enserale: "la escuela no es mala, es una fortuna estar en ella, hay que aprovechar cada día de asistencia, pues al momento en que suene el tiembre de salida, habrá aprendido algo nuevo, y estará mejor preparada que el día anterior", nuestra hija quiere ser PROFESIONISTA como sus padres, dudo que sepa en realidad lo que significa, pero ella ya quiere "irse a trabajar", como tanto ha escuchado decir a sus padres.
Nos costó retirarnos del salón, sobre todo a Rebe, quien no dejaba de darle consejos e indicaciones a una niña que no escuchaba nada por la emoción que estaba sintiendo, los padres que quedabamos tuvimos que retirarnos cuando la maestra dijo que era momento de iniciar las clases, cuando rebe me alcanzó en la puerta del salón, ambos volteamos a ver a nuestra hija, suponque que esperando a que nos dijera ADIOS, pero la muy condenada ni nos veía, estaba atenta a lo que la profesora estaba diciendo, mi esposa dijo en un susurro "condenada escuincla".
Ya en la camioneta y camino al trabajo, Rebe no decía absolutamente nada y no dejaba de mirar hacia su ventana, no dejaba de preguntarle si algo le pasaba, pero todas las veces me decía que nada, en un semáforo le pregunté si estaba llorando, me dijo que no estaba de humor para mis burlas, le dije que se equivocaba, pues si estaba llorando mis lagrimas iban a poder salir más facilmente, por fin me miro y con unas lagrimas en sus ojos tomó mi mano derecha en la suya y me sinrió, no hacía falta más, ambos compartíamos el mismo sentimiento y nos sentíamos bien de que así fuera, de hecho, llegamos tarde al trabajo debido a que nos detuvimos a tomar un café con una rebanada de pay (rompí mi dieta jeje) y platicar, recordar cuando a nuestro pequeño demonio podíamos levantarla con una mano.
Hoy entendí lo que es el ciclo de la vida, mis días de esucel ha terminado y los de mi hija apenas empiezan, desconozco las aventuras y desventuras que vivirá, lo único que sé es que le espera un largo camino, uno que en muchos casos no podremos caminarlo con ella y me da nostalgía de mis viejos tiempos.
P.D. Les comento que le tengo envidia a Rebe, ella fue a recogerla y supongo que ya la interrogó con todos los pormenores de su primer día, yo haré lo mismo en la noche cuando llegue, alguien tiene que trabajar EN SERIO en esta familia jeje.
Llegó el día prometido y la hija de Rebe y mía ha partido a la escuela por primera vez (Preescolar). Estas últimas dos semanas su madre y yo hemos intentado prepararla para lo que se va a anefrentar, pero nunca es suficiente, sólo los dioses saben como serán sus días de ahora en adelante, es ahí en donde parte nuestra melancolía, nuestros días de escuela han terminado, sé que aún sigue la Maestría, pero ya no será lo mismo.
Hoy por la mañana los tres nos levantamos más temprano de lo que acostubrado (y que será así durante muchos años más), nos arreglamos, mi hija estrenado su uniforme (emocionada como todo niño), mi esposa su traje sastre y yo mi traje para irme al trabajo, nos subimos a la camioneta y fuimos a dejar a Veruza a la escuela, de hecho hasta su salón (jaja). Nosotros éramos quienes no queríamos soltarle sus manitas, pero en cuanto su maestra le señaló su lugar, ella se soltó y corrió a sentarse y a sacar sus cosas para empezar con las clases, mi esposa y yo sonreímos, pues su reacción era una consecuencia de lo que hemos tratado de enserale: "la escuela no es mala, es una fortuna estar en ella, hay que aprovechar cada día de asistencia, pues al momento en que suene el tiembre de salida, habrá aprendido algo nuevo, y estará mejor preparada que el día anterior", nuestra hija quiere ser PROFESIONISTA como sus padres, dudo que sepa en realidad lo que significa, pero ella ya quiere "irse a trabajar", como tanto ha escuchado decir a sus padres.
Nos costó retirarnos del salón, sobre todo a Rebe, quien no dejaba de darle consejos e indicaciones a una niña que no escuchaba nada por la emoción que estaba sintiendo, los padres que quedabamos tuvimos que retirarnos cuando la maestra dijo que era momento de iniciar las clases, cuando rebe me alcanzó en la puerta del salón, ambos volteamos a ver a nuestra hija, suponque que esperando a que nos dijera ADIOS, pero la muy condenada ni nos veía, estaba atenta a lo que la profesora estaba diciendo, mi esposa dijo en un susurro "condenada escuincla".
Ya en la camioneta y camino al trabajo, Rebe no decía absolutamente nada y no dejaba de mirar hacia su ventana, no dejaba de preguntarle si algo le pasaba, pero todas las veces me decía que nada, en un semáforo le pregunté si estaba llorando, me dijo que no estaba de humor para mis burlas, le dije que se equivocaba, pues si estaba llorando mis lagrimas iban a poder salir más facilmente, por fin me miro y con unas lagrimas en sus ojos tomó mi mano derecha en la suya y me sinrió, no hacía falta más, ambos compartíamos el mismo sentimiento y nos sentíamos bien de que así fuera, de hecho, llegamos tarde al trabajo debido a que nos detuvimos a tomar un café con una rebanada de pay (rompí mi dieta jeje) y platicar, recordar cuando a nuestro pequeño demonio podíamos levantarla con una mano.
Hoy entendí lo que es el ciclo de la vida, mis días de esucel ha terminado y los de mi hija apenas empiezan, desconozco las aventuras y desventuras que vivirá, lo único que sé es que le espera un largo camino, uno que en muchos casos no podremos caminarlo con ella y me da nostalgía de mis viejos tiempos.
P.D. Les comento que le tengo envidia a Rebe, ella fue a recogerla y supongo que ya la interrogó con todos los pormenores de su primer día, yo haré lo mismo en la noche cuando llegue, alguien tiene que trabajar EN SERIO en esta familia jeje.





